El otro día encontré este artículo que me encantó y animo a todos los adictos al FútbolChapas a que lo lean. Se trata de un texto escrito por Santiago Gil en el que narra aquellos sentimientos y sensaciones que todos teníamos cuando éramos niños jugando a las chapas en la plaza de nuestro barrio, pintando el campo con tiza y jugando con chapas que recolectábamos de los bares.
Un comentario que me ha llamado la atención es la manera de conservar las chapas. Les ponían por debajo cera de vela para que se deslizaran mejor por el suelo y las guardaban hechándoles una capa de polvos de talco. Yo no recuerdo haber llegado a tal grado de profesionalidad….
Os recomiendo que lo leáis, un momento nostálgico en un lunes caluroso.
Vía: Guía de Gran Canaria
Asi por ejemplo juegan en el club de Gran Canaria de Futbolchapas con sede en Telde pero aun no se atreven a cambiar al futbolchapas moderno como hizo la sede de Campamento en Cadiz que actualmente juega en las 2 modalidades