¿Creíais que las chapas sólo se podían encontrar en los botellines de cerveza y de refrescos? Pues estabais equivocados. La chapa ha dejado de ser un objeto de coleccionismo para pasar a formar parte de productos de diseño.
Peter Jacob Künh ha sacado un vino seco de aromas afrutados y herbáceos que para sorpresa de los comensales, está embotellado no con un corcho sino con una chapa! Al parecer esta decisión fue tomada hace unos años cuando la bodega tuvo problemas con algunos vinos por los corchos. A partir de entonces se empezó a utilizar esta nueva técnica. Aunque a algunos les parezca que el vino pierde su gracia sin el típico corcho y todo el ritual del sacacorchos, a mi personalmente me parece que le da un aire más moderno y extravagante.
Aunque no acostumbro a comprar vinos alemanes teniendo vinos españoles tan buenos, creo que me animaré a comprar una botellita de Quarzit aunque sólo sea por tener una chapa de altos vuelos en mi colección.










